Un grupo de fanáticos deciden organizarse con el objeto de provocar un enfrentamiento armado entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Reúnen militares políticos y científicos y se estructuran de tal manera que logran infiltrarse en sitios clave. El misterioso hundimiento de un barco ruso, seguido de la destrucción aparente de un submarino estadounidense, está a punto de desatar el conflicto. Mientras los jefes de Estado buscan una solución, el submarino que se cree desaparecido, y que está en manos de la sociedad secreta, avanza para fingir un ataque soviético contra ciudades tan importantes como Nueva York. El destino del mundo depende de la capacidad de análisis de Isaac Anderson, consejero del presidente de Estados Unidos, a quien los soviéticos respetan y reconocen como un hombre honesto. La tensión aumenta segundo a segundo, y Anderson tiene que sobreponerse a sus propias dudas, al deseo del Pentágono de atacar primero, a las vacilaciones del presidente. La vertiginosa acción nos lleva del submarino rebelde a Washington, a Moscú, a las sesiones del Pentágono, a las ciudades amenazadas, a las ceremonias para agasajar al emperador, a los hogares de los principales implicados en el conflicto, y a bordo de los barcos que deben ser hundidos para conservar la confianza de los gobiernos de Rusia y los Estados Unidos.

La cruzada de la Estrella Polar. Katz, William

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Un grupo de fanáticos deciden organizarse con el objeto de provocar un enfrentamiento armado entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Reúnen militares políticos y científicos y se estructuran de tal manera que logran infiltrarse en sitios clave. El misterioso hundimiento de un barco ruso, seguido de la destrucción aparente de un submarino estadounidense, está a punto de desatar el conflicto. Mientras los jefes de Estado buscan una solución, el submarino que se cree desaparecido, y que está en manos de la sociedad secreta, avanza para fingir un ataque soviético contra ciudades tan importantes como Nueva York. El destino del mundo depende de la capacidad de análisis de Isaac Anderson, consejero del presidente de Estados Unidos, a quien los soviéticos respetan y reconocen como un hombre honesto. La tensión aumenta segundo a segundo, y Anderson tiene que sobreponerse a sus propias dudas, al deseo del Pentágono de atacar primero, a las vacilaciones del presidente. La vertiginosa acción nos lleva del submarino rebelde a Washington, a Moscú, a las sesiones del Pentágono, a las ciudades amenazadas, a las ceremonias para agasajar al emperador, a los hogares de los principales implicados en el conflicto, y a bordo de los barcos que deben ser hundidos para conservar la confianza de los gobiernos de Rusia y los Estados Unidos.

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